viernes, 15 de abril de 2016

BREVE HISTORIA DEL BALLET


   El ballet, también conocido como danza clásica, suele ser considerado un arte delicado y de extrema elegancia; aunque también es un arte estricto  que requiere una importante concentración mental, debido a que sus movimientos deben lograr una armonía completa en el cuerpo. Según las épocas las corrientes y el espectáculo coreográfico, esta expresión artística puede reunir danza, mímica, teatro, orquesta y coro.

   Esta disciplina comenzó en Italia conocida como Il Balletto, más concretamente en los festines que se hacían en las cortes italianas a finales del siglo XV. Al principio, los números de danza que se hacían tenían un contenido que buscaba ser alegórico y, normalmente, relacionado con la mitología. A pesar de haber nacido en tierra toscana, la danza clásica tuvo su gran auge y desarrollo en Francia.

EL ARTE DE LA REALEZA


   La cumbre del ballet fue durante el reinado de Luis XIV, también conocido como el “Rey Sol”. De hecho, este apelativo le vino precisamente por el papel que ejecutó en un ballet. Durante este período fueron muy importantes el compositor Jean Baptiste Lully y el coreógrafo Pierre Beachamps, quien es considerado el autor de las cinco posiciones básicas de colocación. Además, en 1661, Luis XIV fundó la “Academia Real de la Danza”, de modo que desde entonces se convirtió el ballet en una disciplina profesional.

   Al principio, sólo los hombres podían participar, y tenían que representar papeles tanto masculinos como femeninos. Sólo en 1681, a raíz del ballet llamado “El triunfo del amor”, aparecieron las primeras bailarinas. Y, poco a poco, la técnica de danza fue desarrollándose hasta ser más teatral: la ópera ballet, que abarcaba canto y danza en una serie de bailes unidos por un mismo tema.

   La corte parisina aportó mucho al ballet, pero se hizo siempre desde un rígido virtuosismo. En cambio, los coreógrafos que trabajaron fuera de París alcanzaron un mayor dinamismo, dramatizando por medio de la danza y el gesto más que por las palabras. De esta fase es representativo Jean Georges Noverre, puesto que para él los movimientos debían fluir naturales y armónicos, y fue algo que trasmitió después a sus alumnos.


ZAPATILLAS DE PUNTA


   Poco a poco se desarrolló la danza de puntas, pero no con firmeza hasta que no se inventaron las zapatillas de punta dura. Se inició el periodo del ballet romántico (“Las Sílfides”, “Giselle”…), con historias que no se limitaban exclusivamente a los seres de otro mundo, y en las que las mujeres eran la figura dominante.

   Otro de los problemas del ballet fueron los trajes, zapatos, pelucas y demás. En el siglo XVIII, Marie Anne Camargo acortó las faldas para exhibir los pasos y saltos; y María Sallé se deshizo de los corsés a favor de las túnicas griegas para el ballet de “Pigmalión”. Estos fueron cambios importantes para la técnica.

DE FRANCIA A RUSIA


   Con el proceso expansivo europeo que vivió el ballet desde mediados de 1800 en adelante, la escuela bolera de Danza Académica Española hizo que los temas españoles se pusieran de moda en los repertorios de ballets mientras que en Rusia la danza se volvió tradición y surgieron algunas de las obras más conocidas como “La bella durmiente” (1890), “El lago de los cisnes” y “Cascanueces”, las tres de la colaboración de Petipa con Liev Ivanov, sobre música de Tchaikovski.


   Los ballets rusos supusieron el inicio del ballet moderno, así como de la recuperación de la figura masculina del bailarín. Surgieron una serie de piezas exóticas, que incorporaron la temática oriental: “El pájaro de fuego” (1910), “Sheherazade” (1910) y “Petruska” (1911).Digghilev llevó más lejos el arte y contrató, además de compositores y coreógrafos, a toda una serie de artistas, poetas, pintores y compositores del oeste de Europa para sus expresivas obras. Su compañía contribuyó mucho al florecimiento del ballet en Europa y América, inspirando la fundación de otras compañías en América, Francia y Reino Unido

Danza Clásica

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